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Musicoterapia

Los instrumentos musicales nacieron con los primeros hombres que caminaron el planeta y evolucionaron de la mano de ceremonias cantos ritos y danzas.
Fueron, para el hombre, su más espontánea manifestación de sensibilidad
El hombre, desde su estado primitivo, utilizó el sonido y sus propiedades expansivas, comunicativas para transmitir un mensaje que justifique su existencia y su natural imploración hacia lo oculto y lo que lo superaba.
Un antiguo luthier de gran sensibilidad, imaginativo, de un oído sorprendente y, por sobre todas las cosas, respetuoso y conocedor de la naturaleza, atento a los cambios climáticos, devoto de la vida, del sol, buscador de lo sobrenatural, chaman hechicero, construyó variados instrumentos acorde a las circunstancias, para comunicarse, dar señales, curar, y para provocar la lluvia o la siembra.
Hoy, con estos instrumentos de sonidos simples, plenos, armónicos, envolventes, inductores de la relajación, podemos por un instante, transportarnos a ese estado primitivo, sentirnos aborígenes, detener sin esfuerzo el pensamiento y darle paso a ese bálsamo sanador que, desde las puertas de nuestro corazón, barre toda la energía mal distribuida y es llevada al exterior, entre sonidos de selvas, ríos, vientos y montañas.
La música te permite participar en todas las actividades de las personas, en la meditación como en la danza, en el canto o en una reunión. Se trabaja muy en relación con otros terapeutas o disciplinas como reiki, yoga, diferentes instructores o chamanes. Músicoterapia es lo que hacemos todos los días sin darnos cuenta, desde la mañana, al elegir lo que vamos a escuchar, sintonizándonos con esas melodías. Los sonidos que nos rodean nos van metiendo en una danza cósmica, los podés elegir y hasta trabajar con ellos, afinando en nuestra nota personal y, entre todos, entonar la sinfonía universal. Todo es música, ritual, que a su ritmo moverá una parte de nuestro ser. El sonido es energía sutil, le podemos dar forma, es portador de una señal que transforma los elementos y los reacomoda. En los talleres, se utilizan instrumentos de distintas culturas que se usaban en la antigüedad, como tambores, campanas tibetanas, flautas. Estos son construidos siguiendo las tradiciones, buscando los distintos materiales. En la construcción de los instrumentos, se trabaja encontrando la propia música, el ritmo y los sonidos de la vida que soplan dentro de nuestro cuerpo.
En técnicas como armónicos, resonancia, sonido primordial o costa sónica, hay miles de años de investigación. Nuestra música aborigen todavía no ha sido valorizada en el campo terapéutico como la música asiática o africana, entre otras.
Nosotros hacemos terapia enraizándonos con los orígenes y los ritmos de nuestra tierra, conviviendo con ellos.
La musicoterapia se puede utilizar desde la selección de la música para un centro comercial, donde los ritmos y las melodías están dirigidos a la atención del cliente en el producto. También armoniza situaciones emocionales, en donde los sonidos se orientan hacia la búsqueda interior y la relajación. Se trabaja individualmente o en grupos, apuntando a lo participativo y experimental, tratando que cada persona encuentre su música personal.
En la composición musical, se utiliza desde la astrosonia, los ritmos aborígenes, hasta sonidos ambientales, todos armonizados según las necesidades de individuos o grupos.
La música forma parte indispensable de nuestras vidas. Si comenzamos a sentirnos parte de ella, seremos uno con la melodía universal y nos transformaremos, día a día, haciendo sentir nuestra vibración a través de nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

Eliseo Cumar
El Tercer Ojo, edición Nº 7

eliseokumar@hotmail.com

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